Financiación de Friends, Family and Fools… ¿los hago socios?

photo credit: Leo Reynolds via photopin cc

photo credit: Leo Reynolds via photopin cc

Una startup suele captar fondos de distintas tipologías de inversores que varían en función de la fase de maduración en que se encuentre el proyecto.

Si quieres conocer más sobre las diversas clases de inversores, no te pierdas este magnífico post de Javier Megías.

Por mi parte voy a referirme a las famosas 3F -que como ya sabrás suelen ser los inversores iniciales para tu startup-, y dentro de ellas voy a hacer especial hincapié en las dos primeras F: la familia y los amigos.

La primera cuestión que conviene destacar es el aspecto emocional que caracteriza a estos inversores. Es importante no ignorarlo: si se hacen una idea equivocada de la naturaleza de su inversión, estaremos provocando un conflicto que permanecerá latente durante un tiempo pero finalmente terminará surgiendo cuando, pasado un tiempo, vean que sus aspiraciones no tenían que ver con la realidad o los riesgos asumidos. Y un conflicto de esa naturaleza en un contexto de familia o de amistad puede resultar muy incómodo.

No debes olvidar que en muchos casos esa clase de inversor no tiene ninguna experiencia como tal, por lo que además de explicarles apasionadamente tu proyecto y contarles tus previsiones de rentabilidad, deberás hacer un ejercicio sincero de explicación de los riesgos que asumen.

Una vez superado lo anterior, que normalmente no supondrá un gran inconveniente porque tu familia, o tus amigos, confían en ti incluso más que en tu proyecto, habrá que conocer qué esperan de su inversión. Lo mejor es hablarlo directamente, porque las expectativas pueden ser diversas: habrá quien te diga “me basta con que me devuelvas el dinero algún día”, o bien “hombre, si le saco a la inversión el doble de lo que me da un banco….”, o “yo voy contigo a por todas: si ganas gano lo que tú y si pierdes pierdo lo que tú”

Así, el planteamiento que se hagan respecto a su inversión también influirá en la opción que elijas para articularla.

Y llegados a este punto, la primera gran pregunta a responder será: ¿los hago socios?

Pues bien, no hay una respuesta unívoca: hacer socios a tus inversores familiares o amigos no es, de por sí, ni malo ni bueno. Ahora bien, si les das participaciones a cambio de su inversión, sí que es importante tener en cuenta algunas cuestiones para evitar problemas:

1. La financiación de tus familiares o amigos, por muy “doméstica” que sea, es ya una ronda de inversión, por lo que habrá que estimar un pre-money (no pueden entrar contigo en la constitución de la sociedad; será necesario realizar un aumento de capital con la correspondiente prima de emisión).

2. La valoración de tu startup en una fase tan inicial es muy complicada, por tanto, o bien tus inversores familia asumen que existe un riesgo de downround en posteriores rondas o bien incluís ya, en el pacto de socios que firmaréis, una cláusula antidilución.

3. Como acabo de dar por hecho en el anterior punto, debéis firmar un pacto de socios que regule vuestra relación más allá de los estatutos sociales. No pienses que el pacto de socios sólo se firma cuando llegan los inversores profesionales, con tu familia y amigos también deben quedar reguladas cuestiones que no “caben” en los estatutos sociales. Si quieres saber algo más sobre el pacto de socios, puedes echar un vistazo a este post.

4. Lo normal es que la inversión familia/amigos se componga de pequeñas cantidades entregadas por varias personas que se convertirán en socios con un porcentaje de participación pequeño. Es muy conveniente que asuman que tú serás su voz en la sociedad, es decir, que serás quien decida el sentido de su voto en los asuntos sometidos a la junta de socios. Entre otras razones para ello, no hay que olvidar que en próximas rondas de inversión pueden entrar inversores profesionales, que siempre se sentirán más “tranquilos” si la sociedad no se encuentra demasiado atomizada. Consecuentemente, es recomendable que firméis un acuerdo de sindicación de voto acompañado de un apoderamiento a tu favor para que les representes en todas las juntas de la sociedad.

5. Todo inversor se orienta hacia un exit en el cual realice la rentabilidad. En este caso tienes dos opciones: o bien dejas que su posible exit sea como el de cualquier otro inversor (que normalmente ejercitarían en caso de venta de la sociedad/empresa, o a través del derecho de acompañamiento en caso de una venta parcial), o bien articulas una opción de compra de sus participaciones garantizándoles una rentabilidad determinada.

Con las cautelas comentadas, el incorporar como socios a tu familia o amigos inversores no debe generar ningún problema.

No obstante, en próximos posts hablaré de otras formas de inversión (como los préstamos participativos) que no suponen la conversión del inversor en socio y que tampoco deben desecharse como posible vehículo de entrada de capital para este tipo de inversores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.