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Hace unos días, un emprendedor negociando su ronda de inversión, me comentó la sugerencia de sus inversores de que reservase un pool para stock options o phantom shares.
Le pregunté si él estaba considerando incentivar a trabajadores o colaboradores mediante alguno de estos instrumentos, y me contestó que por el momento no, pero que gracias al pool (reserva) sugerido por los inversores siempre tendría la posibilidad de hacerlo.
Eché un vistazo al term sheet de los inversores y, naturalmente, especificaba claramente que la valoración de la compañía que estaban considerando para la ronda era fully diluted.
Mi cliente estaba a punto de diluirse, y diluir a sus socios actuales, hasta un 10% por unas phantom shares o stock options que ni siquiera estaba considerando entregar.
Obviamente, el problema aquí no estaba en que los inversores utilizasen la valoración fully diluted, que es lo más normal del mundo, sino que el emprendedor no fuera consciente de su alcance.
Cuando el inversor decide invertir en tu compañía lo hace tomando participación, es decir, adquiriendo participaciones sociales, normalmente mediante un aumento de capital en el que se crean las participaciones que se le entregarán.
El precio que pagará el inversor por cada participación se calcula sobre la base de la valoración de la compañía (valoración premoney).

Las juntas generales de socios no son otra cosa que la reunión de los socios de una sociedad para adoptar acuerdos.
Aunque el administrador de la sociedad decide numerosas cuestiones en el día a día sin tener que consultar a los socios, la Ley de Sociedades establece la obligación de que determinados acuerdos sean adoptados sometiéndolos a votación en junta general.
Así, decisiones como la aprobación de las cuentas anuales, el aumento o reducción de capital, el nombramiento o cese de un administrador, la adquisición de determinados activos, etc. deben ser necesariamente aprobadas en junta de socios.
Vamos a hacer una breve revisión de las cuestiones fundamentales que todo administrador debe conocer en relación a la junta general de socios y su funcionamiento. Hablaremos en concreto de las sociedades de responsabilidad limitada, que son la forma societaria más frecuente.
La clasificación es bastante sencilla. Por un lado, en función de las materias que traten, se clasifican en:
Por otro lado, las juntas se clasifican también en función de que hayan sido convocadas o no. Si la junta no ha ido precedida de una convocatoria para su celebración, entonces se denomina “universal”. El término universal se refiere aquí a que en esas juntas están todos los socios de la sociedad, porque ese es el requisito que exige la ley para que una junta pueda celebrarse sin convocatoria previa.
Como mínimo debe celebrarse una, la relativa a la aprobación de las cuentas anuales (la junta general ordinaria). A partir de ahí, pueden celebrarse cuantas otras sean necesarias en función de que la sociedad vaya a adoptar acuerdos que deban someterse a la aprobación de los socios.
La junta debe convocarse con una antelación mínima de 15 días respecto de su fecha de celebración. La convocatoria puede hacerse por diversos medios:

Hay cláusulas del pacto de socios con una especial tendencia a despertar el dogmatismo. Ya sabes, cosas como: ¡si firmas una cláusula antidilución estás muerto!
Los abogados (esa especie infrahumana a la que pertenezco) solemos tener una visión relativista de las cosas, y nos producen urticaria las verdades absolutas, porque la verdad cambia en función del contexto, lleno de circunstancias variables.
Por eso no me he resistido al clickbait en el titular; ya te advierto que era sarcástico.
La cláusula antidilución le sirve al inversor para minimizar (o incluso anular) la pérdida de valor que le produciría la dilución de una ronda a la baja. Para no hacer el post más largo obviaré disquisiciones sobre la dilución buena y la dilución mala, pero si quieres una buena explicación, la encontrarás en este post de un financiero que sabe de lo que habla.

La potencia del servicio adwords de Google como medio de publicidad online es indiscutible; su capacidad de ofrecer nuestros productos o servicios como respuesta a las búsquedas de los usuarios en su buscador lo han convertido en imprescindible para muchas empresas.
Su particular sistema de palabras clave, o keywords, se basa en que el anunciante incluya en su campaña las palabras sobre las que pretende que, al introducirse por el usuario en el buscador de Google, ofrezcan como resultado su anuncio o enlace a su web.
Así, el acierto escogiendo las palabras clave es fundamental para el éxito de la campaña, y aquí entra en juego otra peculiaridad fundamental del sistema de Adwords, que no es otra que la puja por las palabras clave. Consiste básicamente en que hay que pagar por la utilización de las palabras (normalmente se paga cuando el usuario hace clic en el anuncio), con precios que varían en función de su demanda o cotización como palabras clave.
Y aquí es donde se produce el fenómeno del que habla este post: si tengo un competidor en el mercado con una marca notoria o renombrada, me va a resultar atractivo introducir esa marca como palabra clave en mi campaña para conseguir aparecer como resultado cuando los usuarios del buscador hagan una búsqueda sobre la marca de mi competidor.

¿Te parece una obviedad? Estupendo, pero entonces procura saber qué es una empresa, porque si no te preparas para gestionar una empresa, tu startup está muerta antes de empezar.
Tuviste una gran idea; la has convertido en un proyecto fenomenal que cubrirá una necesidad de mucha gente; incluso has desarrollado un mvp, has hecho algún test de mercado y has obtenido unos resultados muy esperanzadores. Fenomenal. Si hablamos de los elementos necesarios para que tu proyecto funcione, en una escala de 1 a 10 diría que tienes aproximadamente un 1,5. Siendo optimistas, un 2.
¿Qué te falta?: la ejecución. Y para que la ejecución sea buena una de las primeras cosas que debes tener clara es trabajar tu proyecto como una empresa.
Una empresa es compleja: ventas, marketing, producto, operaciones, gestión financiera, legal, etc. son áreas que deben comenzar a desarrollarse desde el momento cero. Obviamente su complejidad será progresiva, y al inicio algunas de ellas serán fácilmente abordables, pero en cualquier caso, para cruzar el cementerio de las grandes ideas sin quedarse en él, hay que conocer el camino a seguir.