Una verdad incómoda: las startups son empresas.

photo credit: Jonathan Rolande Corp via photopin (license)

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¿Te parece una obviedad? Estupendo, pero entonces procura saber qué es una empresa, porque si no te preparas para gestionar una empresa, tu startup está muerta antes de empezar.

Tuviste una gran idea; la has convertido en un proyecto fenomenal que cubrirá una necesidad de mucha gente; incluso has desarrollado un mvp, has hecho algún test de mercado y has obtenido unos resultados muy esperanzadores. Fenomenal. Si hablamos de los elementos necesarios para que tu proyecto funcione, en una escala de 1 a 10 diría que tienes aproximadamente un 1,5. Siendo optimistas, un 2.

Ya te habrán dicho que la idea no vale nada

¿Qué te falta?: la ejecución. Y para que la ejecución sea buena una de las primeras cosas que debes tener clara es trabajar tu proyecto como una empresa.

Una empresa es compleja: ventas, marketing, producto, operaciones, gestión financiera, legal, etc. son áreas que deben comenzar a desarrollarse desde el momento cero. Obviamente su complejidad  será progresiva, y al inicio algunas de ellas serán fácilmente abordables, pero en cualquier caso, para cruzar el cementerio de las grandes ideas sin quedarse en él, hay que conocer el camino a seguir.

Todo lo anterior, es imprescindible para alcanzar el éxito con tu proyecto. Y obviamente, cuando digo que es imprescindible no digo que te garantice éxito alguno (añádele innovación, ingenio, audacia, resiliencia, timing, suerte, etc.)

“Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe”

Naturalmente que no has de saber de todo. De hecho, si crees que puedes saber de todo, tu empresa está muerta. Lo que sí debes hacer es rodearte de un buen equipo. Habrá áreas que se han de gestionar desde dentro, otras podrán externalizarse; habrá personas a las que puedas implicar en el proyecto a cambio de equity, a algunas deberás pagarles, y con otras llegarás a una solución intermedia. Lo importante es encontrarlas y acertar.

Déjate la piel para conseguir el mejor equipo, haz que tus compañeros de viaje estén también enamorados del proyecto. Os estáis subiendo a la montaña rusa del emprendimiento, y no, no es ningún tópico. Habrá alegrías, pero también crisis importantes, bajones y frustraciones.

Y recuerda: buscas talento, si luego se convierten en tus amigos inseparables, fantástico, pero no inviertas el orden. Cada 1% de tu cap table debe estar justificado por una razón orientada al éxito del proyecto.

Deja que te ayuden, pero que no te mareen

Alrededor de las startups se ha creado todo un ecosistema relacionado con su apoyo: incubadoras, aceleradoras privadas, públicas o corporativas, mentores, eventos, concursos. ¿Algún problema? Sí: el humo.

¿Qué es humo?: los mentores que no han creado una empresa en su vida pero están dispuestos a enseñarte cómo hacerlo; las “aceleradoras” cuyo único trasfondo es la intención de algunas corporaciones de aparecer vinculadas a ese mundo cool de las startups, los eventos circenses a los que sólo les falta que los emprendedores hagan sus pitch subidos a un monociclo (es cuestión de tiempo), etc.

¿Es todo humo?: No! Hay aceleradoras o incubadoras que transmiten un know how de gran valor, adquirido con experiencia real de trabajo con startups, y que además te ayudarán a entrar en el circuito de la inversión privada; hay mentores que pueden significar la diferencia para que tu proyecto avance; hay eventos que generan un networking imprescindible con otros emprendedores y con inversores.

Huye de la humareda; busca lo que aporte valor a tu proyecto. Pregunta, infórmate, analiza, sé selectivo, no dispares a todo lo que se mueva.

Al final vale la pena

Sé optimista. El camino es duro y está lleno de trampas, pero también es apasionante. Si alcanzas el éxito con tu proyecto, todos los sinsabores estarán justificados, y si no, habrás obtenido un aprendizaje impagable.

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